Conferencias y Publicaciones



PUBLICACIONES, junio de 2016 
"Del amor y otros enseres"
Letra 15. nº 5 Revista digital de la Asociación de Profesores de Enseñanza Francisco de Quevedo
http://www.letra15.es/L15-05/L15-05-02-sumario.html

En el número 5 de esta revista, en la sección "Vasos comunicantes", aparece un artículo de José Antonio Torres, en el que se relaciona las obras del artista Ignacio Asenjo Salcedo con textos propios del autor y de otros escritores consagrados.


CONFERENCIA, 10 de mayo  de 2016

       Don Quijote tenía razón
Conferencia pronunciada en la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad Autónoma de Madrid, con motivo de la celebración de la Semana para la Educación Artística, mayo 2016.


He traído una de mis obras, la Venus al peso, para introducir esta conferencia. Os ruego la contempléis por unos instantes, para sacar unas primeras conclusiones. Seguro que al final de la conferencia “las cosas se verán de otra manera”.


Don Quijote tenía razón: eran gigantes y no molinos. La creencia es el tuétano de una civilización: es la realidad simbólica que sirve para entender esta otra realidad que torpemente creemos que es la real.
Esta conferencia versa sobre objetos y cosas de la vida cotidiana que no son tales, que son gigantes y no molinos, piezas de arte que sin embargo nos acercan a la realidad.

Empecemos por el principio. Parafraseando al filósofo Ortega proclamo “Yo soy yo y los objetos y cosas que me rodean”. Basta observar los enseres que hay en una casa para conocer a la persona que la habita. También, pensemos cómo cada persona trabaja y convive con unas herramientas determinadas que le sirven para hacer y, en definitiva, uno acaba siendo lo que hace en la vida: la pregunta “¿tú que eres?” es sinónima de “¿tú qué haces?”.

¿Cual es la diferencia entre objeto y cosa? El primero, “el objeto”, conserva su razón inicial, el fin para el que fue fabricado, un estatus superior; mientras que el término  “cosa” nos remite a un objeto degradado, estropeado, inservible, un cachivache, algo sin valor e incluso molesto en ocasiones. No oímos decir “tira esos objetos” sino “tira esas cosas que no sé para qué las quieres, que sólo acumulan polvo y están estorbando”.
Esta sociedad ha llegado a producir, como en ningún otro momento de la historia, tantos objetos útiles, como basura de cosas. No deja de ser llamativo que uno de los indicadores para medir el progreso de un país sea directamente proporcional a la cantidad de basura generada por persona y día (el informe del Banco Mundial What a waste prevé para el 2025, que cada día en el planeta botemos seis millones de toneladas).

Os propongo evolucionar como especie en el proceso de hominización: de la fabricación de útiles y herramientas a la resurrección de las cosas muertas. Vayamos paso a paso.

Con los objetos de la vida cotidiana establecemos dos formas de relación:
- Una operativa: apreciamos el objeto por su economía y eficiencia para facilitar un trabajo.
- Otra afectiva: en tanto que entre el objeto y su poseedor se introduce una intensa correspondencia emocional asentada en experiencias personales.
El ejemplo de un coche ilustra esta doble relación entre la persona y el objeto: la operativa, el coche como medio de transporte y la afectiva, con aquel coche que atesora una etapa de nuestra vida
Llegamos a la conclusión de que una cosa no vale lo que cotiza en término de precio de mercado, sino que su valor está ligado a la validez que le conferimos cada cual por su significación e importancia.

Sólo desde la pérdida de la función original se produce el paso del objeto efímero a la cosa desechada y a su renacer a la inmortalidad; es decir, algo que ya no nos sirve puede cobrar una nueva utilidad mental al ser redescubierto artísticamente; en otras palabras, nos referimos a la utilidad de lo inútil.
En el amor hacia otra persona siempre hay un contemplarla con otros ojos, ensimismarnos, ser capaz de verla, descubrirla y apreciarla. Probemos a hacer lo mismo con una cosa para que deje de serlo. Hagamos por enamorarnos de ella: mirarla y dejar que la cosa nos mire, atender a una atracción mutua. La obra cobra sentido desde la persona que la realiza y el espectador que la ve. De forma análoga al órgano huérfano de maese Pérez que nos cuenta Bécquer, también cualquier cosa está a la espera de que nosotros la sepamos ver.

Hemos embarrancado en una sociedad de usar y tirar, la sociedad de consumo, la sociedad del dispendio. Cada uno de nosotros, considerados consumidores, usados y gastados, estamos abocados a ser un desperdicio más.
Mi propuesta artística participa en la recuperación de las cosas y, en definitiva, en la recuperación del hombre. Mis obras, hechas con residuos encontrados en el rastro o en un contenedor callejero, es un arte de recuperación y reaprovechamiento, un arte austero con el planeta, que antepone el concepto de caducidad en la naturaleza al de desecho inservible en la vida artificial: Una hoja caída abona un árbol, una cosa desahuciada, para mi, es el germen  de una obra de arte.
Hago un arte rescatado del desecho, donde el desecho deja de serlo. Y es aquí donde puede considerarse como un arte social, por el mensaje, por la elección de materiales, la técnica y el proceso de creación y  por su capacidad de situar al espectador en unas coordenadas críticas con los paradigmas actuales.

Abogo por un arte bello y con conocimiento: un arte del motivo y con motivo:
El motivo es un pensamiento mostrado a través de una pieza que vemos de una forma diferente, familiar y contradictoria al mismo tiempo:
- La belleza de la pieza lo es por el placer sensorial que nos produce al recrearnos en  la armonía de sus formas, proporciones y composición como no lo habíamos hecho hasta entonces.
- La belleza de la pieza los es simultáneamente por el placer intelectual de mostrar la verdad. El lenguaje plástico entra en complicidad con el lenguaje verbal en una imagen discursiva rumbo a la conciencia. Construida como una imagen de síntesis, donde basta que la cosa sea simplemente presentada sin más manipulación que la recontextualización artística o sea el resultado complejo de una construcción sintáctica de cosas diversas ordenadas interesadamente. Como artista he establecido un primer relato en torno a una cosa, el espectador hace también su propia lectura,  con lo que la pieza consigue la suficiente carga significativa para superar su apariencia particular y elevarse a un plano simbólico general. 

Al mismo tiempo cada pieza es un arte con motivo: con el motivo de plasmar, como los han hecho los artistas a lo largo de la historia, el tiempo en el que vivo, las preocupaciones de siempre ligadas a la invariable condición humana y al mundo actual. Expongo una visión en la que el espectador se reconoce, un arte que nos pertenece y al que pertenecemos.


Arribando al final de esta conferencia, animo a cada persona a volver a contemplar la escultura que presentaba al inicio, la Venus al peso, con otros ojos: re-educarse frente al hecho artístico, conducirse desprendiéndose de los patrones obsoletos y emplazarse hacia la construcción y representación del universo como lo hacíamos cuando éramos niños creando una historia vital con sólo el sustento material de un palo convertido en rocín.


Terminaré por el principio, El mío es un arte de ingenio donde los molinos, cosas concretas y reales, se nos antojan gigantes, entes simbólicos ideales de mayor dimensión. Y sólo viendo gigantes estaremos en condiciones de recobrar el juicio de la realidad, la razón de la sinrazón del orden económico, social y cultural imperante en nuestra sociedad.






CONFERENCIA, 27 de abril de 2013
Arte crítico conceptual sobre la crisis económica y social actual
impartida en el I.E.S. GREGORIO MARAÑÓN. Madrid. 

El espíritu crítico hace libre a la persona y que una sociedad progrese. El ejercicio de la crítica en sentido estricto conlleva un detenerse a analizar lo existente y, tal como lo entendemos un inconformismo activo, una determinación para mejorar. Esta actitud está presente en todos los ámbitos, no queda circunscrita a las ciencias sociales, las humanidades o el arte. Así también, la innovación en el campo de las ciencias y la tecnología tiene lugar si hay alguien que recaba en que, por ejemplo, un determinado mecanismo funcionaría mejor de otra manera y, a continuación, se pone a diseñarlo.

El hecho de que presente mi trabajo  en mi instituto de enseñanza secundaria, el I.E.S. GREGORIO MARAÑÓN,  lo entiendo como algo necesario. Las leyes educativas, (incluido el último anteproyecto de la LOMCE) subrayan la formación del espíritu crítico como uno de los objetivos de la educación. Mis obras podrían entenderse como un arte político en el sentido aristotélico pero, de ninguna manera partidista. en mi dimensión docente busco contrarrestar la despreocupación adolescente, la indolencia y el fatalismo (que por otra parte censuramos) con la invitación que se hace a reflexionar, a que el joven se detenga y haga una lectura intelectual sobre diferentes temas comunes. Cada obra pregunta al que la ve ¿y tú que piensas? La esperanza sólo puede venir desde la conciencia. Cada objeto es una provocación de auxilio, para que cuando ellos tomen las riendas de la sociedad sepan solucionar los problemas que, reconozcámoslo, los adultos venimos demostrando que somos incapaces de resolver.
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