Estética y proceso de la obra


Presentación




El espíritu crítico hace libre a la persona y contribuye a que una sociedad progrese. El ejercicio de la crítica en sentido estricto conlleva un detenerse a analizar lo existente y, tal como lo entiendo, un inconformismo activo, una determinación para mejorar. Esta actitud está presente en todos los ámbitos, no queda circunscrita a las ciencias sociales, las humanidades o el arte. Así también, la innovación en el campo de las ciencias y la tecnología tiene lugar si hay alguien que recaba en que, por ejemplo, un determinado mecanismo funcionaría mejor de otra manera y, a continuación, se pone a diseñarlo.

  


La estética y el proceso de la obra

             La historia del arte reconoce en los grandes artistas y sus obras un retrato de la sociedad que les tocó vivir. En mi trayectoria personal llegó la hora de hacer un arte que reflejase el momento actual, como una actitud ética, necesaria y urgente.

            Las obras las construyo siguiendo uno de estos dos caminos:
-          Poner imagen a un texto: La frase hecha y el para-lenguaje culinario.
-          Fijarse  y dialogar con un objeto existente

Los lenguajes verbal y visual están muy relacionados, inspiran y construyen la obra. En algunos casos, una frase hecha se convierte en el tema, que pasa de verbalizarse a una imagen mental. Es entonces cuando recorro los sitios más variados de Madrid (el rastro, IKEA, Tiger, las tiendas del barrio... para encontrar la pieza que reclama el texto.
A veces recreo el paralenguaje culinario, lo que añade un toque gastronómico que enlaza con la presentación de la obra en un plato.

Otras obras han nacido de dejarme llevar por la mirada artística. Visito regularmente cualquiera de los anteriores sitios que he citado, mirando por doquier a la espera de que un objeto llame mi atención, me cuente algo y haga consciente lo que hasta entonces no había pensado hacer.

En el proceso, en el ámbito del arte conceptual (que Duchamp apuntó al proclamar la primacía de la idea), manejo las posibilidades comunicativas de las cosas como elementos plásticos. Considero fundamental el ingenio que me permite encontrar un objeto, reutilizarlo y recontextualizarlo.
Cada sociedad se define por los objetos, por las herramientas que utiliza. Si estamos apelando a nuestra civilización qué mejor manera que hacerlo a través de objetos de la vida cotidiana. En la mayoría de los casos están obsoletos, son del pasado e incluso nos crean una cierta afinidad nostálgica, ya que han formado parte de aquel otro mundo que la tecnología ha desbancado. Además es una forma de reivindicar, permítame la paradoja, la utilidad del desecho como una propuesta ante la crisis... ¡y estos objetos están tan llenos de la belleza que da el tiempo que vivieron!

Considero el hecho artístico como una comunicación entre artista y espectador y por tanto, cada obra apela a éste con un pensamiento crítico puesto en común, esbozando una sonrisa, a veces cómica, a veces trágica. Compartimos un mismo tiempo.

Relación de textos redactados para las obras
Cada obra tiene su título y un breve texto explicativo o alusivo. El título ya nos aproxima al significado de la obra. El texto pretende ser una primera lectura, que no la única. Algunos me han hablado de la coincidencia, de la afinidad con lo que ellos ven y piensan; en otras ocasiones me comentan otra lectura que ellos han hecho. En definitiva se trata de obras abiertas que dicen y sugieren.
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